Crear tiempo: 08 ,08 ,2024

"Estrés por calor" es un mecanismo de defensa fisiológico natural en las vacas contra las altas temperaturas. No solo provoca la reducción del apetito y la producción de leche, sino que también disminuye la capacidad reproductiva, lo que plantea desafíos significativos para la ganadería lechera.
Las vacas lecheras se sienten más cómodas a temperaturas entre 4 y 16 °C (39-61 °F). Cuando las temperaturas alcanzan los 25 °C (77 °F), el uso combinado de un sistema de empapado y ventiladores de enfriamiento para granjas lecheras es el método preferido para mejorar su entorno de vida.
Los grandes ventiladores de circulación de aire aceleran el movimiento del aire en el establo, reduciendo la humedad, mientras que los aspersores bajan rápidamente la temperatura superficial del cuerpo de las vacas. Este enfoque puede aumentar la producción de leche en aproximadamente un 17%, con beneficios aún mayores en los días calurosos y secos.
Como dice el refrán: "Más vale perder un día de comida que un sorbo de agua". Las vacas lecheras normalmente beben entre el 10 y el 20% de su peso corporal en agua al día (aproximadamente 60-120 kg), pero en verano su ingesta puede alcanzar los 140 kg o más. Por lo tanto, es crucial garantizar que las vacas tengan acceso a abundante agua potable limpia, con bebederos en cada establo que permitan que al menos el 15-20% de las vacas beban al mismo tiempo para evitar la escasez de agua.
Para reducir de manera más efectiva la temperatura corporal de las vacas y disminuir el estrés por calor, el agua helada es una excelente opción. El agua a 5-10 °C (41-50 °F) no solo estimula el apetito y ayuda a la digestión, sino que también promueve la motilidad gastrointestinal y mejora la circulación sanguínea, favoreciendo el crecimiento y aumentando la producción de leche.
La reducción de la ingesta de alimento en las vacas lecheras durante el verano se debe principalmente al calor. Por lo tanto, las noches frescas (después de las 9:00 p.m.) y las primeras horas de la mañana (4:00-6:00 a.m.) son momentos ideales para aumentar el consumo de alimento.
Al mismo tiempo, ajustar la composición del alimento y el equilibrio nutricional para aumentar el contenido de energía y proteínas de la dieta garantizará que las vacas obtengan más nutrientes en cada bocado. Agregar vitaminas que reduzcan el estrés por calor, como las vitaminas A, E y C, puede mejorar aún más la capacidad de las vacas para hacer frente al estrés por calor.